Siendo el
posconflicto, la fase que viene después de la firma definitiva de los acuerdos
de paz, que supone una recomposición de la sociedad que incluye asuntos como la
desmovilización de los actores armados, la seguridad ciudadana, la reinserción
y el desarrollo de los acuerdos de paz. Es pues, el Pacífico colombiano uno de los
territorios más golpeados por el accionar de los grupos armados, por ende es
donde los gobiernos nacional, departamental y local, deben volcar su atención.
Lo que acontece hoy es una gran oportunidad para medir la capacidad de
respuesta que tiene no solo el gobierno, la empresa privada, la sociedad, sino
también la universidad. Para Tatiana Lizarazo redactora del tiempo el papel de
la U frente al postconflicto es el de “contribuir a repensar e
investigar los procesos de paz, ya que es en la academia donde se propicia el
debate, el diálogo y la construcción crítica”.
Entonces, la
universidad también debe ser la promotora de una pedagogía que conlleve al
dialogo y la concertación, para que finalmente la población pueda entender,
digerir lo que se denomina el postconflicto. Para ello, la universidad debe incluir
en sus procesos académicos la deliberación, el debate, el pensamiento crítico y
las propuestas de todos los actores intelectuales que integran la comunidad
educativa y que quieran dar a conocer su postura frente al futuro del
postconflicto. De igual manera para enfrentar este reto del postconflicto, La
universidad, debe potenciar la investigación de una manera seria y decidida, no
se puede seguir pensando que asignando al docente unas pocas horas se van a
obtener investigaciones de gran impacto social.
Por tal razón,
las universidades locales deben crear o potenciar sus facultades de investigación,
que les facilite tener profesionales dedicados verdaderamente a investigar las
problemáticas de orden contextual y puedan a través de sus estudios crear
proyectos que impacten y solucionen algunos problemas de orden social y de esta
manera también puedan allanar el camino para el postconflicto. Que interesante
seria, que las facultades, entre ellas la de Agronomía, con el apoyo de la alcaldía,
la gobernación y el gobierno nacional, pusieran en marcha un proyecto de
producción alimentaria para conjurar el hambre en los próximos 100 años en la
región pacífica y que como resultado de esa investigación, se generaran cientos
de empleos en la zona urbana y rural. Es claro, que este tipo de proyectos
sería una gran respuesta del alma mater frente al postconflicto.