LA UNIVERSIDAD Y SU CONTEXTO DE DESARROLLO
Por: Aldemar Velasco Ortega
La sociedad actual
es conocida como la sociedad de la comunicación y de la información. Ambas
inciden en todos los ámbitos de la vida, gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías.
Son estás las nuevas fuerzas que mueven e impulsan el desarrollo de la sociedad
moderna y que generan nuevos retos para la universidad en cuanto se refiere a
la producción, circulación y uso del conocimiento y en su incorporación al
sistema productivo. Todo esto demanda un replanteamiento de las funciones y
estructuras de la sociedad. En este contexto, cabe destacar el papel
fundamental de la tecnología en cuanto facilita la interconexión entre regiones
de todo el mundo, con lo cual contribuye a romper fronteras, a globalizar el
conocimiento y la cultura en lo político y en lo económico.
Por tal motivo las
universidades en contexto deben formar ciudadanos con una visión amplia del
mundo y profesionales competentes en el campo de la información, de la ciencia
y de la tecnología, capaces de desempeñarse con eficiencia en cualquier empresa
e incluso crear sus propias ideas de negocios generando ingresos económicos
propios, empleo y desarrollo socio económico para sus pueblos. Es comprensible
que lo anterior demanda una mejor calidad de los sistemas educativos, y una
reorganización en relación con el conocimiento, su modo de producirlo, de
trasmitirlo, de apropiarlo, de almacenarlo, de divulgarlo y de incorporarlo en
forma productiva al sistema. Todo esto requiere de prácticas pedagógicas
innovadoras, constante investigación, apropiación y praxis del conocimiento que
faciliten la formación de nuevas actitudes, aptitudes y talentos en los egresados
que los hagan emprendedores, versátiles y competitivos. Es indispensable una
universidad que dialogue y concrete acuerdos con el sector productivo con fines
de apoyo y de beneficio mutuo.
La universidad y su
contexto de desarrollo deber ser un referente de formación de ciudadanos con
valores sólidos, con una visión amplia y positiva del mundo, con actitud
emprendedora, con sensibilidad social y con una perspectiva crítica que le
permita a sus profesionales criticar las actuaciones de personas que no
visionan un desarrollo pujante, competitivo, desarrollista sino, por el
contrario obstaculizan el desarrollo y progreso de los pueblos. La universidad
actual debe ser protagónica, capaz de
dinamizar procesos de cambio, abrir espacios de movilidad social y
económica, conformar espacios de discusión y ser factor de convivencia y motor
de progreso para sus gentes.